-En los últimos años se ha registrado en nuestro país un alarmante aumento de personas obesas o que están con sobrepeso.
Especialistas recomiendan cambiar los hábitos alimenticios, aumentar la actividad física e incorporar algunos elementos a la dieta como el cromo, un mineral poderoso para combatir y prevenir la obesidad, entre otras enfermedades.-
La nutrición es un proceso vital para mantener un buen estado de salud, lo que incluye, entre otras cosas, un peso corporal adecuado. Sin embargo, el agitado mundo de hoy y la falta de tiempo, entre otros factores, impiden que una parte importante de la población se alimente adecuadamente. El resultado es alarmante: Casi el 70% de los chilenos tienen sobrepeso o son obesos.
La medición periódica de la grasa corporal, y sobretodo del músculo, es indispensable en el tratamiento adecuado de ciertas enfermedades muy riesgosas para la salud. Parte de este tratamiento es el cromo, mineral que se halla en el organismo en cantidades muy pequeñas, y que no sólo es un nutriente que complementa el crecimiento y reproducción de animales y plantas, sino que también puede ser administrado a seres humanos en forma de complementos dietéticos, convirtiéndose en un arma muy poderosa para la lucha contra la obesidad.
La mayoría de las personas que sigue una dieta y baja de peso en forma significativa, disminuye grasa pero también tejido muscular. Ello, además de provocar una pérdida de energía y agilidad, afecta la apariencia, ya que con una menor musculatura el cuerpo tiende a perder su tono estético.
Es aquí donde debe comenzar a actuar el picolinato de cromo (la forma biológicamente más segura y disponible de este mineral, que en Chile se comercializa principalmente bajo el nombre de Egol), debido a que no sólo elimina grasa, sino que también ayuda a mantener el tono muscular y en algunos casos lo incrementa. Además disminuye el colesterol y retarda el envejecimiento, pero principalmente aumenta el consumo de energía en los músculos.
El cromo debe llegar a nuestro organismo a través de la dieta diaria, pero 9 de cada 10 personas presentan una deficiencia de este mineral en cuanto al mínimo recomendado. Las investigaciones realizadas demuestran que la falta de este mineral aumenta la producción de grasa, porque hace más lenta la degradación de los alimentos que el cuerpo utiliza para obtener energía. Esta lentitud es tal que las calorías de casi todos los alimentos llegan a convertirse en grasa.